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Historias

Música y baile son siempre complemento…

frashico

Por Ivonne Hernández

Por ese motivo, al igual que hicimos hace algunos días con Don Pueblo Romero Espinoza –pifanero–, ahora narraremos la historia de Don Guadalupe Romero Mata, un hombre que acumula más de ocho décadas de experiencia como frashico en Santa Rosa Jáuregui.

De esta manera, nos dimos a la tarea de localizarlo y una vez en su domicilio, Don Guadalupe Romero nos recibió con gran entusiasmo en su humilde morada, y como si nos conociera de toda la vida comenzó a narrar pasajes de su historia, mismos que recuerda vívidamente.

Con 95 años de existencia, Don Guadalupe ha sido testigo de la transformación de esta tierra y, al mismo tiempo, ha participado de las tradiciones que la caracterizan, en especial “en las fiestas patronales, donde yo bailaba y mi hermano Esteban Romero Mata –padre de Don Pueblo Romero, el último tambulero de SRJ– tocaba su tamborcito y flauta”.

“Desde chiquillo yo miraba cómo andaban en las fiestas tocando y bailando algunos hombres, y a mi me daba mucha gracia y ya me imaginaba ahí divirtiendo a la gente como ellos hacían”, relató el personaje.

Para continuar, añadió: “es por eso que a la edad de 12 años me compré mi primera máscara, en ese entonces eran de madera y tenían pintadas flores y les ponían unas barbas largas que llegaban hasta el pecho… ya después las hubo de plástico”, describió el nonagenario.

“En un principio me junté con los que ya estaban en el grupo de frashicos, que me enseñaron la comedia que teníamos que ir haciendo y cómo seguir el ritmo al tamborcito. A mi madre le gustaba mucho como bailaba y hasta el padrecito me regaló un traje para que siguiera bailando”, expresó.

Atuendo que aún conserva como memoria palpable de que lo que comenzó como una divertida aventura, hoy en día es su actividad preferida porque “yo todavía me puedo mover y bailar como pocos a mis años; todavía me siento joven cuando estoy en los tapancos bailando y divirtiendo a la gente… me gusta mucho que miren lo que hago”, confesó con gran orgullo Don Guadalupe.

Tanto es su gusto por ser frashico, que desea aprender el oficio de pifanero o tambulero, y “quiero aprender a hacer la flauta de carrizo y comprarme mi tamborcito”, pues asegura que de esta manera podría presentarse en nuevos escenarios y festividades para continuar llevando alegría y diversión a los espectadores.

Actualmente, Don Guadalupe Romero Mata vive solo sin depender de nadie, y aunque asegura que de salud se encuentra bien, es evidente que necesita el apoyo de la comunidad para sustentarse, por eso lanzó un llamado para que “me inviten a trabajar como frashico” y poder continuar con esta tradición que se ha convertido en su estilo de vida.

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