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Historias

Supera sus límites y se abre paso en la vida

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Por Ivonne Hernández

Desde hace 18 meses, aproximadamente, el señor José Sergio Ruiz Vargas recorre en silla de ruedas las principales calles de Santa Rosa Jáuregui, donde ofrece dulces a las personas con el objetivo de brindar sustento a su pequeña familia.

La condición médica que no le permite caminar a este hombre de 46 años se denomina mielomeningocele, que significa que los huesos de la columna no se forman totalmente antes del nacimiento, por lo que “para mi no ha sido fácil salir adelante”, confesó Sergio Ruiz.

En la Ciudad de México, lugar donde radicaba con su familia, a la edad de 12 años “yo comencé a salir a la calle y desde entonces empecé a vender diversas cosas”, actividad que le permitió obtener un ingreso para apoyarse a sí mismo y a los suyos.

Luego de que sus padres, los señores María Vargas y Roberto Ruiz, decidieran regresar a su natal Montenegro en el año 2002, Sergio optó por venirse a vivir con ellos desde hace 12 años para sentirse acompañado y respaldado.

Desde entonces y hasta antes de comenzar con la venta de dulces, “me dedicaba a recolectar el bote de aluminio y de PET”, pero al abaratarse los precios de dichos materiales reciclables, Sergio cambió el giro de su negocio, lo que le resultó bastante oportuno.

Porque antes de que se viniera la pandemia “yo vendía muy bien, pero ahora solo saco unos 200 pesos al día”, lo que lamentablemente no le alcanza para los gastos mensuales que incluyen, entre otros, el pago de la renta de la casa donde vive junto con su mujer y una niña pequeña de cuatro años.

Pero Sergio no se da por vencido y basa su motivación en el amor que siente por sus acompañantes de vida, por lo que todos los días sale de su casa en Hacienda Santa Rosa y realiza un recorrido de unos 45 minutos hasta llegar a la cabecera delegacional.

De tal manera que no solo se expone al nuevo virus que preocupa a tantos en todo el mundo, sino que también pone a prueba su suerte al trasladarse en su silla de ruedas por la carretera y el puente vehicular que conectan a Montenegro con Santa Rosa Jáuregui.

Convirtiéndose -aun sin pretenderlo- en un ejemplo de superación y constancia para “todos aquellos que están completos y deciden derrotarse ante cualquier obstáculo, incluso hay quienes desperdician su vida tirados en los vicios…”.

“Quiero decirles que se dediquen a hacer cualquier cosa pequeña que sea productiva, de lo contrario se van a morir en la calle”, enfatizó el incansable hombre mientras frenaba con sus manos la silla de ruedas durante la entrevista.

Asimismo, aprovechó la oportunidad para agradecer a “las personas que de buen corazón me compran o me realizan donaciones económicas y en especie para ayudarme y a mi familia, decirles que gracias a ello continúo abriéndome paso en la vida”.

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