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Historias

“La Pasadita”, una tienda con 54 años de historia en SRJ, cerrará sus puertas

“La Pasadita”, una popular tienda de abarrotes con 54 años de historia en la calle Independencia de Santa Rosa Jáuregui, cerrará sus puertas el domingo 30 de agosto, indicó la señora María del Rosario Beltrán Galván -Doña Chayito-, quien desde niña ha dedicado su vida a este establecimiento comercial.

La historia de la tienda, relató Doña Chayito en entrevista, comenzó el 6 de marzo de 1966, cuando su padre, el señor Eduardo Beltrán Mendoza, abrió el local para vender a los habitantes de la región abarrotes, semillas y granos como maíz, frijol y sorgo, principalmente.

El nombre de “La Pasadita” lo adquirió la tienda porque, en aquel entonces, la calle principal de Santa Rosa era el paso de los camiones de pasajeros que venían de San José Iturbide, Guanajuato, los cuales hacían parada en la esquina de las calles Independencia y Emiliano Zapata.

Recordó que con una camioneta Ford modelo 1957, su papá iba a los ranchos cercanos a Santa Rosa a comprar los granos que comercializaba en la tienda, en la cual también participó su hermana Rosa María.

Doña Chayito dijo que a los nueve años de edad, siendo una niña, empezó a despachar en la tienda. Cinco después, a los 14, se hizo cargo de “La Pasadita”, un establecimiento al cual le ha dedicado su vida y que le permitió a su familia salir adelante. “Deja poquito, pero siendo honrados, podemos vivir dignamente”.

Señaló que “La Pasadita” era como una tienda de rancho donde, además de abarrotes y granos, se vendía de todo: refacciones, medicinas, artículos de papelería, materiales para construcción, etcétera.

“Venían personas de Montenegro, Pinto, Pintillo, San Miguelito, La Solana, Juriquilla, Casa Blanca, Buenavista, San Isidro el Viejo, San Isidro Buenavista, Santa Catarina, Tierra Blanca… Algunas de ellas llegaban con sus burritos y sus caballos. Les comprábamos granos y ellos se llevaban abarrotes”, expresó.

Algunos de los mejores recuerdos que tiene de la tienda, están relacionados con su familia, pues prácticamente todos sus hijos y sobrinos trabajaron en ella. “Era muy bonito, porque les enseñé a despachar y a atender a los clientes”, manifestó con satisfacción y orgullo.

Como parte de sus anécdotas, Doña Chayito recordó que el mismo día de su boda con el señor José Paz Robles -con quien procreó a sus hijos Marco Antonio, Juan Manuel y María Guadalupe-, tuvo que trabajar en la tienda. “Dejé de trabajar a las 4 de la tarde, porque la misa fue a las 6:30 en el templo”.

Reconoció, por otra parte, que trabajar en “La Pasadita” ha sido absorbente y demandante, pues de niña no jugó y tampoco tuvo una juventud normal. Sin embargo, señaló, “le agradezco a mi papá que me haya enseñado a trabajar”.

Destacó que a lo largo de 54 años de historia, la tienda conservó su esencia. “Los muebles de madera los hizo mi papá, porque le gustaba la carpintería… Ahora esta tienda tiene necesidad de cerrarse, ampliarse o modificarse”.

La decisión de cerrar la tienda la ha meditado, junto con su familia, desde hace tres años, a raíz del fallecimiento de su mamá, la señora María Concepción Galván Cabello. “Trabajo con ganas, pero también sintiendo que falta algo”, estableció durante la entrevista.

“Nos sentimos sin brújula, se nos fue el pilar”, comentó al reiterar que será el domingo 30 de agosto, un día muy significativo en Santa Rosa Jáuregui, cuando cierren la puerta de “La Pasadita”. A partir de esa fecha abrirán esporádicamente, únicamente para ofrecer los productos que hasta este momento tienen en la tienda.

Admitió que ella y sus hijos tienen sentimientos encontrados con respecto a la decisión que han tomado, sobre todo porque la tienda representa “una vida de todos nosotros”.

“La gente todavía le dice la tienda de Don Eduardo, a mi me decían Duardo, a mis hijos algunos clientes les dicen Chayito”, señaló con una voz tranquila y armoniosa, aunque advirtió que “es mejor no conocerme cuando me sale lo Beltrán”.

Para concluir la entrevista, Doña Chayito admitió que va a extrañar a sus clientes, a quienes les agradeció por su preferencia durante más de cinco décadas. “Les agradezco a todos los clientes que desde el primer momento le compraron a nuestro papá, y ahora a nosotros, pues nos dieron para comer”.