Una oportunidad para ayudar

Por Ivonne Hernández / Fotografías de Archivo

Hace aproximadamente seis años, en Santa Rosa Jáuregui un grupo de personas, en su mayoría mujeres, se percataron que a partir de la colecta de materiales reciclables, como las tapitas, se podía ayudar a familias de niños con diagnóstico de cáncer, no sólo en Querétaro, sino a nivel nacional.

Actualmente se denomina Banco de Tapitas Santa Rosa y está integrado por Amanda Cabello, Aileen Vargas, Ana Romero, Carolina Salinas, Helios Vargas y Verónica Beltrán; durante cinco años han participado y siguen apoyando María Fernanda Caballero, Ana Paola Caballero, Ma. Luz Cabello, María Elena Cabello, Silvia Aguilar, Mónica Beltrán, Saraí Gómez y Rosa Laura Cabello; en cuanto a las donaciones de cabello por parte de los vecinos, apoyan Guadalupe Robles y Elisa Briones con los cortes de pelo.

Verónica Beltrán nos platicó de su experiencia y participación dentro de este grupo de personas, cuyo interés por servir y apoyar las define, “antes de conocer esta manera de ayudar, en compañía de familiares y amigos íbamos a ofrecer comida a los familiares en espera de pacientes en el Hospital General de Querétaro, entre otros”, explicó la altruista.

Fue en el año 2016 cuando “mi amiga Amanda Cabello me invitó a juntar tapitas para donarlas en beneficio de los niños afectados con un diagnóstico de cáncer, de a poco comenzamos a pasar la voz entre familia y amistades y la respuesta fue buena”, debido a la facilidad con la que se puede almacenar este residuo en casa.

Posteriormente “usamos las redes sociales para dar a conocer esta manera de ayudar, que en ese momento aún era muy desconocida, pero que afortunadamente fue aceptada casi de manera inmediata entre los vecinos”, tanto de la cabecera como de las comunidades de la Delegación.

“El interés de la gente en recolectar y entregar las tapitas fue tanto, que llegó el momento en que dejamos de ofrecernos para ir a recoger el material y llevarlo por nuestros medios hasta el Banco de Tapitas en Querétaro, y en conjunto decidimos realizar la primera colecta de tapitas (2017) en Santa Rosa Jáuregui”, platicó Vero.

Luego de ver la capacidad de convocatoria de este grupo de personas, el Banco de Tapitas, través de Logan Vázquez, representante de la asociación civil en Querétaro, decidió apoyar con “shows de payasos, animadores, entre otras actividades, para ofrecer durante nuestra primera colecta y las que siguieron posteriormente”, mismas que se realizaban cada tres o cuatro meses, aproximadamente.

“Desafortunadamente, la pandemia ha frenado un poco nuestras actividades, pero más que nada las que hacíamos de manera pública, pues seguimos recolectando el material reciclable, pues sabemos de la necesidad que las familias con niños con esta enfermedad tienen, y de la importancia de generar recursos económicos para ayudarlos y al mismo tiempo cuidamos un poco nuestro medio ambiente”, expresó.

Si bien es cierto que a través del Banco de Tapitas se puede beneficiar a cualquier niño que lo requiera, sin importar en qué parte de la República Mexicana viva, “hemos tenido la oportunidad de apoyar casos locales, como el de Natanael el año pasado, en cuyo caso la respuesta de la gente fue aún más grande, porque conocían de manera cercana a la familia y al niño al que estaba destinada la ayuda”.

Lo que motiva a este grupo a seguir trabajando en colectar dicho residuo y a colaborar con otras personas, “como con la señora Irma Pérez, quien realiza rifas para recaudar fondos y entregarlos de manera directa a los beneficiarios, y es un poco como lo que hacemos hoy en día con otros niños en el estado desde el Banco de Tapitas Santa Rosa, también colaboramos con otras agrupaciones como Pingüi, porque para nosotros lo importante es ayudar de cualquier manera posible”.

Esta historia, de manera personal, me recuerda la frase que reza: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”, de la madre Teresa de Calcuta, misma que se manifiesta en las acciones de este grupo de Santa Rosa Jáuregui.